
Barniz hipócrita que recubre todas las instituciones burguesas: todas parecen productos de la moralidad -por ejemplo, el matrimonio, el trabajo, la familia, el orden, el derecho. Pero como todas están destinadas a la clase más mediocre de los hombres, a la que quieren defender frente a todas las excepciones y las necesidades de excepción, debe admitirse que en este caso es legítimo mentir mucho.
Las aguas de la religión disminuyen de caudal y dejan tras de sí pantanos y lagunas; las naciones se enfrentan de nuevo con viva hostilidad y buscan desgarrarse. Las ciencias, cultivadas sin medida y con la más ciega indiferencia, desmenuzan y disuelven todo lo que era objeto firme de creencia; las clases cultivadas y los estados civilizados se ven barridos por una corriente de negocios magníficamente desdeñosos. Nunca siglo anterior fue más secular, más pobre en amor y bondad. Los medios intelectuales no son sino faros o refugios en medio de este torbellino de ambiciones concretas. Cada día se vuelven más inestables, más vacíos de pensamiento y amor. Todo está al servicio de la barbarie que se aproxima, todo, incluso el arte y la ciencia de este tiempo.
Desvergüenza del espíritu moderno bajo todo tipo de disfraz moralista. - Los lemas son: la tolerancia (o sea, la incapacidad de decir ni sí ni no); la amplitud de la simpatía (un tercio de indiferencia, un tercio de curiosidad, un tercio de excitabilidad morbosa); la objetividad (falta de personalidad, falta de voluntad, incapacidad de amar); la libertad contra la regla (romanticismo); la verdad contra la falsedad y la mentira (naturalismo); el espíritu científico (el <<document humain>>; en alemán, la novela folletinesca y la adición en lugar de la composición); la pasión, es decir la confusión, la mezcla de los símbolos.
Comprender bien: todos los fenómenos de decadencia y dolencia han elaborado constantemente el sistema global de los juicios de valor; en los juicios que han llegado a ser dominantes, la decadencia ha triunfado; no sólo tenemos que luchar contra las secuelas de toda la miseria y decadencia actuales sino contra todo el atraso de la decadencia anterior, viva todavía. Semejante aberración colectiva, que ha alineado a la humanidad de sus instintos fundamentales, semejante decadencia general en la apreciación de los valores constituye el interrogante más grave, el verdadero enigma que el animal humano plantea al filósofo.
Extracto de EN TORNO ALA VOLUNTAD DEL PODER (F. NIETZSCHE).